11/4/2008

Inicio/11/4/2008
  • Sin stock

    De La Vocacion De Nuestro Siglo Para La Legislacion Y Para La Ciencia Del Derecho

    Autor: De Savigny, Friedrich Carl

    Editorial: Comares

    Idioma: Español

    $63.000
    Friedrich Carl von Savigny (1779-1861) es una de las personalidades más importantes de la historia del pensamiento jurídico. En su libro La Vocación considera que el Derecho surge como Derecho consuetudinario, que ulteriormente se reelabora y reconfigura a través de la Jurisprudencia. Es una respuesta crítica al opúsculo Sobre la vocación de nuestro tiempo para la legislación y la ciencia jurídica (1814), de A.F.J.Tribaut. Por contraposición a la «solución del código» unificador postula la construcción de una ciencia jurídica orgánica y con fuerza homogeneizadora para toda la nación alemana 2. Para él el código estatalista reduce artificiosamente la complejidad del fenómeno jurídico, en una sociedad caracterizada por la pluralidad de fuentes de producción jurídica, esto es, la existencia de fuentes originarias de producción jurídica extralegislativa. Su planteamiento se opone al monismo jurídico dominante en su época. El Derecho no nace solo de las leyes emanadas del poder estatal, pues la sede propia del Derecho es la «conciencia común» o convicción común del pueblo, de manera que todo Derecho es primariamente producido por medio de la costumbre y la creencia popular, es decir, en virtud de «fuerzas internas», que actúan calladamente en la producción espontánea del Derecho, y no por medio del arbitrio del legislador. El Derecho no sólo tiene su origen en el pueblo, sino, además, todo Derecho positivo auténtico ha de vivir en la conciencia común del pueblo, como «Derecho popular». Savigny participa de una noción de historia evolucionista y organicista, en el sentido de que las fuerzas históricas que crean el Derecho son fuerzas del inconsciente colectivo, esencialmente del espíritu del pueblo. Parte de la asunción de que la materia del Derecho proviene de la esencia más íntima de la nación y procede a través de la historia. El pasado vive en el presente como necesidad interna, de manera que toda época produce el Derecho en indisoluble continuidad con el pasado. Ese así que conocer el presente es también conocer histórico. Por ello mismo, la ciencia del Derecho es al propio tiempo historia del Derecho. Savigny había advertido que todo saber relativo a algo objetivamente dado se llama saber histórico; consecuentemente el carácter de la ciencia del Derecho debe ser internamente histórico. Es función de la ciencia jurídica histórica localizar, encontrar, a través de la interpretación, los principios orgánicos dominantes. Con esta concepción, nuestro autor acomete la tarea del estudio del Derecho desde el punto de vista histórico y filológico.
  • Libertad De Conciencia Y Salud. Guía De Casos Prácticos.

    Autor: Varios

    Editorial: Comares

    Idioma: Español

    $129.000
    No hay derecho a la objeción de conciencia respecto a una norma emanada de un parlamento legítimo. La afirmación sonaba drástica; sobre todo, al ser emitida por una de las más altas autoridades gubernamentales. Pasado un primer impacto, más bien resultaba paradójica, ya que daba por descontado que hay un derecho a objetar en conciencia; en caso contrario, sobraba toda la segunda parte. Pero, si hay tal derecho, respecto a qué podríamos plantear la objeción, si no es posible hacerlo frente a una ley; ¿respecto a los resultados de la Primitiva? Es obvio que, en un sistema democrático, sólo la norma emanada de los poderes legítimos pueden condicionar la libertad individual y, en consecuencia, afectar a la conciencia. El problema ?o, mejor, los problemas? consistirían precisamente en eso: en si podemos sentirnos moralmente obligados a desobedecer o incumplir una norma jurídica, formalmente impecable pero claramente incompatible con el respeto a nuestras convicciones personales; y, segunda cuestión, si disponemos jurídicamente de un derecho a plantear en el ámbito público nuestra objeción moral. La relación entre derecho y moral ha sido tradicionalmente una fuente inagotable de problemas teóricos para los especialistas de teoría del derecho o de filosofía moral. La novedad es que ahora se convierte en una fuente no menos incesante de problemas prácticos para cualquier ciudadano; de un modo particular, si su trabajo profesional se desenvuelve en un ámbito tan lleno de relevancia ética como el sanitario. De ahí que resulte especialmente oportuno enfocar la cuestión desde cada uno de esos dos observatorios, tan relacionados entre si como emplazados con muy diversa perspectiva. Desde el ángulo moral el asunto es bien claro. Sin necesidad de remontarse a Antígona, El Alcalde de Zalamea, que probablemente no tenía noticia de su existencia, traducía con envidiable soltura el dar al César lo que le corresponde. Al Rey la hacienda y la vida se ha de dar, pero el honor es patrimonio del alma? Es obvio que ante la ley que repugna a nuestra moral es obligado plantearse el problema de conciencia por antonomasia.
  • Neoconservadores Y Choque De Civilizaciones

    Autor: García Neumann, Jaime

    Editorial: Comares

    Idioma: Español

    $199.000
    En el verano del año 416 antes de Cristo, Atenas emprendió una campaña militar contra la pequeña isla griega de Melos, que había permanecido neutral en las luchas fratricidas por el dominio de la antigua Grecia y, años atrás, había sido su aliada en la guerra contra los Persas. Antes del ataque, los atenienses enviaron embajadores a parlamentar con los melios las condiciones de su rendición, en un famoso diálogo trascrito por Tucídides en el libro V de su Historia de la Guerra del Peloponeso. Los magistrados melios reprocharon a los atenienses que fuesen a la vez juez y parte, apoyados además por una flota de guerra, para un diálogo «? cuyo resultado será, sin duda, que si prevalecemos por la justicia de nuestra causa y por eso no cedemos, tendremos guerra; y si nos sometemos, esclavitud» (V, 86). Además, Melos nunca había agredido a Atenas ni se había aliado con sus enemigos, por lo que no había motivos para emprender una guerra justa. Luego de rechazar los argumentos de los melios de utilidad y conveniencia y, más profundamente, de justicia y derecho, los delegados atenienses respondieron con el axioma fundamental de su deriva expansionista e imperial que provocaría también su decadencia posterior: la ley del más fuerte. «Vosotros habéis aprendido, igual que lo sabemos nosotros, que en las cuestiones humanas las razones de derecho intervienen cuando se parte de una igualdad de fuerzas, mientras que, en caso contrario, los más fuertes determinan lo posible y los débiles lo aceptan» (V, 89).

Ir a Arriba